Mostrando entradas con la etiqueta estigma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estigma. Mostrar todas las entradas
martes, 26 de febrero de 2008
domingo, 16 de septiembre de 2007
Un cachito de www.1decada4.es
Profesionales estigmatizados
--------------------------------------------------------------------------------
La profesión y la práctica clínica de la salud mental y la psiquiatría han estado tradicionalmente estigmatizadas. Actitudes negativas hacia estos y estas profesionales y cierto desprestigio social suman los ingredientes para “apartarles” del estatus normal. Además, la psiquiatría es vista a menudo dentro del colectivo sanitario como acientífica, imprecisa, ‘inferior’ e inefectiva, y los y las psiquiatras, como personas emocionalmente inestables.
Para visitar la pagina pulsa aqui
¿comentarios?
--------------------------------------------------------------------------------
La profesión y la práctica clínica de la salud mental y la psiquiatría han estado tradicionalmente estigmatizadas. Actitudes negativas hacia estos y estas profesionales y cierto desprestigio social suman los ingredientes para “apartarles” del estatus normal. Además, la psiquiatría es vista a menudo dentro del colectivo sanitario como acientífica, imprecisa, ‘inferior’ e inefectiva, y los y las psiquiatras, como personas emocionalmente inestables.
Para visitar la pagina pulsa aqui
¿comentarios?
lunes, 3 de septiembre de 2007
Eso del estigma
Francamente, como nos gusta inventar palabras que condensen la historia. Palabras que en el principio transmitían un sentimiento, una idea, una tendencia, pero que a fuerza de usarlas y repetirlas acaban perdiendo la fuerza de su significado para acabar convertidas en un simple vocablo.
El estigma vendría a ser el nombre moderno del rechazo que la sociedad tiene y ha tenido hacia los locos y la locura. Desde que la locura apareció en la tierra, los normales han venido rechazando a los locos. Hace dos mil años se les echaba del pueblo, realmente no habia otro tratamiento. Con el paso del tiempo la “técnica” inventó nuevas formas de segregación de la locura, como fueron la “incineración” o la reclusión. Con la llegada de la Razón y el Humanismo se intentó separar a los locos de los delincuentes, eso sí, para encerrarlos en sitios distintos. En el siglo pasado se dio un nuevo paso adelante, la contención química, que hizo suponer que ya no harian falta las paredes para eliminar la locura de nuestro entorno, podrían contenerla dentro de la cabeza del loco, en un circuito neuronal sin que estorbara al resto y por supuesto que no molestara.
La farmacología ha avanzado y ya no produce fármacos que dejen a la gente totalmente abotargada y entontecida (o eso dicen). Ya no hay manicomios (al menos oficialmente). Se supone que los locos ya pueden estar en nuestra sociedad. ¿Pero aceptarias como vecino a un loco? ¿Dejarías que un esquizofrénico trabajara en un colegio o en un hospital?
Se supone que la respuestas a estas preguntas en nuestra sociedad sería que sí. Toleramos a los discapacitados, a los extranjeros, a los locos…. Pero la realidad no es así. ¿Por qué en la planta de oncologia de un hospital hay 2.000 voluntarios y en las unidades de psiquiatria se matan por encontrar a alguien que acompañe a los pacientes en un paseo?
La respuesta desde la administración al rechazo atávico que la locura nos causa son las campañas de información sobre la esquizofrenia y otras enfermedades, pidiendo que no se usen las palabras loco o psicótico con connotaciones “dañinas” en los medios de comunicación… ¿Pueden las campañas contra miles de año de miedo y pavor a la locura? ¿Se puede convencer a la sociedad que no hay peligro en la locura, que el verdadero peligro está en la voluntad de las personas?
La mejor lucha contra el estigma es la de los pacientes que a diario se comprometen con su vida e intentan salir para adelante, demostrando a la sociedad que pueden estar “insertos en ella” o elegir voluntariamente salirse, sin necesidad de que nadie los eche. La mejor intervención contra el estigma es apoyar a estos pacientes, mejorar sus oportunidades y acabar con este “manicomio virtual” en el que se está convirtiendo la asistencia a los pacientes “mentales”, con la dichosa puerta giratoria, los reingresos, la circulación de pacientes de mano en mano… y sobretodo separar a los pacientes “locos” de aquellos que escudandose en un padecimiento psiquiátrico hacen lo que les da la gana y son capaces de las mayores tropelías.
El estigma vendría a ser el nombre moderno del rechazo que la sociedad tiene y ha tenido hacia los locos y la locura. Desde que la locura apareció en la tierra, los normales han venido rechazando a los locos. Hace dos mil años se les echaba del pueblo, realmente no habia otro tratamiento. Con el paso del tiempo la “técnica” inventó nuevas formas de segregación de la locura, como fueron la “incineración” o la reclusión. Con la llegada de la Razón y el Humanismo se intentó separar a los locos de los delincuentes, eso sí, para encerrarlos en sitios distintos. En el siglo pasado se dio un nuevo paso adelante, la contención química, que hizo suponer que ya no harian falta las paredes para eliminar la locura de nuestro entorno, podrían contenerla dentro de la cabeza del loco, en un circuito neuronal sin que estorbara al resto y por supuesto que no molestara.
La farmacología ha avanzado y ya no produce fármacos que dejen a la gente totalmente abotargada y entontecida (o eso dicen). Ya no hay manicomios (al menos oficialmente). Se supone que los locos ya pueden estar en nuestra sociedad. ¿Pero aceptarias como vecino a un loco? ¿Dejarías que un esquizofrénico trabajara en un colegio o en un hospital?
Se supone que la respuestas a estas preguntas en nuestra sociedad sería que sí. Toleramos a los discapacitados, a los extranjeros, a los locos…. Pero la realidad no es así. ¿Por qué en la planta de oncologia de un hospital hay 2.000 voluntarios y en las unidades de psiquiatria se matan por encontrar a alguien que acompañe a los pacientes en un paseo?
La respuesta desde la administración al rechazo atávico que la locura nos causa son las campañas de información sobre la esquizofrenia y otras enfermedades, pidiendo que no se usen las palabras loco o psicótico con connotaciones “dañinas” en los medios de comunicación… ¿Pueden las campañas contra miles de año de miedo y pavor a la locura? ¿Se puede convencer a la sociedad que no hay peligro en la locura, que el verdadero peligro está en la voluntad de las personas?
La mejor lucha contra el estigma es la de los pacientes que a diario se comprometen con su vida e intentan salir para adelante, demostrando a la sociedad que pueden estar “insertos en ella” o elegir voluntariamente salirse, sin necesidad de que nadie los eche. La mejor intervención contra el estigma es apoyar a estos pacientes, mejorar sus oportunidades y acabar con este “manicomio virtual” en el que se está convirtiendo la asistencia a los pacientes “mentales”, con la dichosa puerta giratoria, los reingresos, la circulación de pacientes de mano en mano… y sobretodo separar a los pacientes “locos” de aquellos que escudandose en un padecimiento psiquiátrico hacen lo que les da la gana y son capaces de las mayores tropelías.
miércoles, 15 de agosto de 2007
¿Para cuando una reflexión seria sobre el "estigma" en salud mental?
Feafes pide más control legal en la atención a las personas con enfermedades mentales.
FUENTE: EL NORTE DE CASTILLA.
«El estigma empieza por la propia familia». Lo reconoce Máximo Sanabria, representante de Feafes Castilla y León, la federación de familiares de enfermos mentales. «Es una situación que cada vez se da menos, pero que todavía existe», añade. De ahí la importancia de campañas como Zeroestigma, una iniciativa europea que intenta acabar con los prejuicios y remendar la deteriorada imagen que las personas con enfermedad mental tienen en ciertos colectivos sociales.
La campaña, identificada a través de carteles y dípticos, tendrá ramificaciones por los colegios e institutos de la comunidad, a través de charlas y mesas informativas en las que se darán las claves sobre las dificultades diarias a las que tiene que enfrentarse este grupo de población.
Los datos que maneja el colectivo establecen que el 56% de las personas con enfermedad mental sufren discriminación en su vida cotidiana y que el 47% la vive a menudo en su trabajo. «Según estudios recientes, el 47% han sido increpados en público, el 26% han tenido que mudarse y un increíble 83% asegura que el estigma social es uno de los principales obstáculos para su recuperación», explica Begoñe Ariño, de la Federación Europea de Familiares de Personas con Enfermedad Mental.
FUENTE: EL NORTE DE CASTILLA.
«El estigma empieza por la propia familia». Lo reconoce Máximo Sanabria, representante de Feafes Castilla y León, la federación de familiares de enfermos mentales. «Es una situación que cada vez se da menos, pero que todavía existe», añade. De ahí la importancia de campañas como Zeroestigma, una iniciativa europea que intenta acabar con los prejuicios y remendar la deteriorada imagen que las personas con enfermedad mental tienen en ciertos colectivos sociales.
La campaña, identificada a través de carteles y dípticos, tendrá ramificaciones por los colegios e institutos de la comunidad, a través de charlas y mesas informativas en las que se darán las claves sobre las dificultades diarias a las que tiene que enfrentarse este grupo de población.
Los datos que maneja el colectivo establecen que el 56% de las personas con enfermedad mental sufren discriminación en su vida cotidiana y que el 47% la vive a menudo en su trabajo. «Según estudios recientes, el 47% han sido increpados en público, el 26% han tenido que mudarse y un increíble 83% asegura que el estigma social es uno de los principales obstáculos para su recuperación», explica Begoñe Ariño, de la Federación Europea de Familiares de Personas con Enfermedad Mental.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
